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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Religiosos reprueban que Hawking niegue a Dios

•Miscelánea oclética 8
Las reacciones de diferentes grupos religiosos en Reino Unido ante las declaraciones de Stephen Hawking, acerca de que Dios no creó el Universo no se hicieron esperar.
El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, señaló que “creer en Dios no consiste en cómo taponar un agujero y explicar cómo unas cosas se relacionan con otras en el Universo, sino que es la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya actividad depende en última instancia todo lo que existe”, declaró el líder anglicano al diario The Times.
“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”, agregó Williams.
El rabino jefe, Jonathan Sacks, señala en un artículo publicado por el mismo diario que “la ciencia trata de explicar y la religión, de interpretar. A la Biblia sencillamente no le interesa cómo se creó el Universo”.
“La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver que significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”, señala Sacks.
El arzobispo de Westminster y primado de la Iglesia católica de Inglaterra y Gales, Vincent Nichols, dijo suscribir totalmente las palabras del rabino jefe sobre la relación entre religión y ciencia.
También el presidente del Consejo Islámico de Gran Bretaña, Ibrahim Mogra, atacó las tesis de Hawking y dijo que “si uno mira el Universo, todo apunta a la existencia de un creador que le dio origen”.
En su libro, The Grand Design, del que The Times adelantó ayer algunos extractos, Hawking afirma que las nuevas teorías científicas hacen redundante el papel de un creador del Universo.
El Big Bang, la gran explosión en el origen del Universo, fue consecuencia inevitable de las leyes de la física, argumenta el científico británico, que ha escrito el libro al alimón con el físico estadounidense Leonard Mlodinow.
Según Hawking, el primer golpe asestado a la teoría sobre la intervención de Dios en la creación del Universo fue la observación en 1992 de un planeta que giraba en órbita en torno a una estrella distinta de nuestro Sol.
En opinión del conocido astrofísico, es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros universos, y si la intervención de Dios era simplemente crear al hombre, esos otros universos serían perfectamente redundantes.
Para Hawking, la teoría-M, proposición que unifica las distintas teorías de las supercuerdas, es la teoría unificada con que soñaba Einstein, capaz de reconciliar la teoría cuántica, que da cuenta del mundo subatómico, con la de la gravedad, que explica la interacción de los objetos en una escala cósmica.
El biólogo y ateo militante Richard Dawkins, autor del libro El espejismo de Dios, declaró a The Times que “el darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia”.
Por el contrario, para el astrofísico y teólogo David Wilkinson, “el Dios en el que creen los cristianos es un Dios íntimamente involucrado en todo el momento de la historia del universo y no sólo en sus comienzos”.
A su vez el presidente de la Sociedad Internacional de la Ciencia y la Religión, George Ellis, rechaza el argumento expuesto por Hawking en su libro en el sentido de que la filosofía no tiene ya sentido al haber sido suplantada por la ciencia.
“La filosofía no está muerta. Todo punto de vista está imbuido de filosofía. ¿Por qué la misma ciencia merece la pena? La respuesta es filosófica y emocional. La ciencia no puede responder a la pregunta sobre sí misma”, explica Ellis.

Científicos y creyentes
Para el académico César Nombela, ex catedrático de microbiología y presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la teología es un ámbito de estudio totalmente diferente al científico, pero igualmente válido: “La ciencia puede explicar muchas preguntas propias de su competencia, pero probar la existencia de Dios es otro terreno”.
En un artículo publicado en el diario El Mundo, Nombela reconoce “aplicar la ciencia en todas las situaciones racionales; pero no es irracional creer que existe un creador que dio lugar a las mismas leyes de la naturaleza y que da respuesta a las preguntas de la existencia humana”.
Además, el científico sostiene que “el darwinismo explica la evolución, pero no excluye la existencia de un creador inicial”.
Por otra parte, Nicolás Jouvé, catedrático de genética en la Universidad de Alcalá de Henares, sostuvo que no cree que Stephen Hawking realice conclusiones novedosas sobre el origen de la materia y el tiempo, y añade que “el ser humano tiene que resolver sus preguntas. La existencia de Dios es un tema intratable científicamente”.
Publicado en Milenio, sábado 04 de septiembre de 2010, p. 29 

sábado, 21 de agosto de 2010

Para conocer a Sartori

Publicado en Gaceta Universidad, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
No. 134, mayo de 2010, p. 24
 
Uno de los politólogos y analistas sociales más reconocidos en el mundo es el italiano Giovanni Sartori. Su pensamiento, no ajeno a la polémica, gira en torno al concepto de la democracia, tema de su primera obra: Democrazia e Definizioni, publicada en 1957, y presente en el resto de sus libros, incluido el más conocido entre la clase estudiantil universitaria: Homo videns. La sociedad teledirigida.

El pensamiento de Sartori ha motivado a un grupo de intelectuales del más alto nivel internacional a ofrecer, a través de la Dirección de Fomento Editorial de la BUAP, un texto que en su mismo nombre lleva su objetivo: Para leer a Sartori.

Coordinada por el maestro José Ramón López Rubí Calderón, académico de esta Casa de Estudios y director de la revista académica Estudios de Política y Sociedad, la obra tiene la intención de ser un texto que prepara al lector para adentrarse en la obra de Sartori.

Son nueve capítulos que corresponden a la colaboración de nueve estudiosos de la Ciencia Política desde la perspectiva de Sartori, uno de cuyos artículos cierra este libro.

Con una disertación sobre la viabilidad de la ciencia política y la importancia de Giovanni Sartori en el pensamiento político el siglo XX abre el libro el maestro López Rubí Calderón.

Sobre la democracia en las obras de este pensador italiano habla Jesús Silva Herzog Márquez,en tanto que Gianfranco Pasquino, alumno de Sartori, hace un recuento de las contribuciones de su maestro a la ciencia política.

Académico de la Universidad de Barcelona, Josep María Reniú muestra la incidencia del pensamiento de Sartori en los partidos políticos; tema que continúa el profesor emérito de la Universidad de Heidelberg, Dieter Nohlen; en tanto que Hosé Antonio Aguilar Rivera enfrenta el tema de la multiculturalidad en el pensamiento sartoriano.

Dos artículos analizan Homo Videns: el de Ignaci Pérez, de la Universidad de Barcelona, y Tomás Linn, profesor de periodismo en la Universidad Católica de Uruguay; mientras José Luis Lezama de la Torre, del Colegio de México, muestra la postura de Sartori frente a la cuestión ambiental.

Para leer a Sartori, es un libro que ofrece al lector, entre otros beneficios, acercarlo a los principales temas que Giovanni Sartori aborda en sus libros, brindarle a quines por primera vez se adentran en el pensamiento de este científico italiano una visión introductoria y reunir en un libro a intelectuales de primer nivel internacional, bajo los auspicios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

LÓPEZ RUBÍ CALERÓN, José Ramón (2009) (coord.): Para leer a Sartori. México: Benemérita Universida Autónoma de Puebla.

sábado, 14 de agosto de 2010

Para lo que sirve el libro del Bicentenario


Por Heriberto Yépez
¿Ya llegó a su casa el libro del Bicentenario? Este 2010, el gobierno decidió que el cartero le entregue Viaje por la historia de México, de Luis González, con 213 entradas de ciudades, mitos y retratos, desde Pacal hasta Díaz Ordaz.

Tiraje: 25 millones. Por su formato, dimensiones y sus 65 páginas, parece una revista, una Vanidades con lentes de Elba Esther y ambiente de santoral.
 
Su título original (Álbum de historia de México) ilustra que este folleto oficial está a mitad de camino entre el gallardo libro de texto gratuito y las láminas escolares de antaño.

El álbum original —Clío, dirigida por Enrique Krauze, negoció los derechos para que el gobierno editara los millones de ejemplares—, desde un punto de vista historiográfico actual, obedece a una visión anacrónica: contar la historia de un país mediante un periódico mural de fichas, datos, poses y anécdotas.

Como toda obra postal, alberga memorables errores. Según el diseño visual, los primero mexicanos surgieron en Baja California, pues la imagen de “La época de los cazadores” corresponde a las recientes pinturas rupestres de la sierra de San Francisco. La obra también quiere convencernos de que San Felipe de Jesús se embarcó a la Nueva España cuando tenía seis años.

¿Qué tienen en común estas pifias? Que ven al mexicano como un ser menor de edad. Quizá por eso el presidente creyó que nos iba a poner contentos regalándonos un libro de estampitas.

A nadie en la SEP le pasó por la mente que el souvenir del Bicentenario debió ser, al menos, representativo del país que intenta colorear.

De las más de doscientas figuras prominentes, ¡sólo 5 son mujeres! La primera es una piedra (Coyolxauhqui) y la segunda, la reina de España (Isabel la Católica). Le sigue otra fémina religiosa ficticia (la Virgen de Guadalupe) y se termina con Sor Juana Inés de la Cruz y Josefa Ortiz de Dominguez, ambas recluidas en un convento.

Así que si alguien quisiera conocer a México a través de esta obra, concluiría que en México, las mujeres o no tenían la menor importancia en la construcción de la nación o, de plano, desaparecieron a principios del siglo XVIII, momento en el cual no vuelven a aparecer en el álbum patricio, patriarcal, patronal, paternalista, pétreo y patrio, que el gobierno de Calderón envió a todos los hogares mexicanos.

A la microhistoria de bronces de González la oficializaron; este libro-revista se volverá un recuerdo kitsch de la historia facial (con porte pagado) del desastre del 2010.

De la SEP no se puede esperar mucho. Pero ojalá hubiese remitido una obra útil o. si la idea era darnos Chichi con bustos heroicos, se hubiese agradecido que las estampitas del álbum gratuito hubiesen sido, al menos, desprendibles.

Publicado originalmente en Laberinto, Suplemento Cultural de Milenio, Sábado 07 de Agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Petru Cimpoeşu. Literatura de la confusión

Por Penélope Córdova
(Publicado originalmente en Laberinto, Suplemento Cultural de Milenio, sábado 17 de julio de 2010)

Transición es un eufemismo que se utiliza en los países que experimentaron el paso del comunismo soviético al capitalismo. Lo que en realidad significa es Confusión. A finales de los noventa, Rumania luchaba por ser un digno miembro de la Unión Europea; los rumanos comprendieron que debían comportarse a la altura, aunque sin saber exactamente cómo hacerlo. El escritor Petru Cimpoeşu (1952), considerado como uno de los mejores prosistas de su país, escogió a los inquilinos de un insulso bloque de viviendas en provincia para simbolizar el caos que reina desde esos años. Un santo en el ascensor (Ed. Intermon Oxfam-Icaria, 2007) utiliza irónicamente la figura de San Simeón Estilita quien, en el siglo V, rezó durante treinta y siete años en lo alto de una columna con el fin de alcanzar la bienaventuranza. En la ciudad de Bacau, calle de las Ovejas, el zapatero Simión, del primer piso, decide encerrarse en el ascensor y orar desde las cumbres de la octava plaza.
Así como Joseph Roth convirtió el Hotel Savoy (1924) junto con sus habitantes en una metáfora del cambio, de la pérdida asumida y de la búsqueda de un lugar en una realidad maltrecha, en el edificio de Un santo en el ascensor, Cimpoeşu despliega la crónica ficticia de una transición desequilibrada. Lo que en Roth es resignación e impotencia, en Cimpoeşu es ingenuidad y esperanza, acaso por ello resulte tan cómico. De aquel desajuste social e individual nació la leyenda negra de que “las cosas eran mejores con Ceausescu”. El capitalismo sirve de poco cuando, dice el escritor rumano, el poder económico está en manos de los antiguos comunistas y su aparato represor.
Da la impresión de que Cimpoeşu, al escribir sobre la tragedia de su país, se ríe a hurtadillas, maliciosamente. Un santo en el ascensor convierte el tono solemne y acusador de la literatura con fines sociales en un cómico desfile de hombres y mujeres absurdos en un mundo que no acaba de comprender porque la democracia les llegó con unas cuantas décadas de atraso y no saben qué hacer con ella. El lector también sonríe, no sin desconfianza, cuando se entera de los supuestos milagros y profecías de Simión, quien, con parábolas urbanas y profecías, alecciona a sus vecinos e interpreta el papel de guardián de consciencias. Sin embargo, la broma deja de serlo cuando uno se encuentra a sí mismo entre esos incautos inquilinos y cae en cuenta que, a pesar de no haber vivido tras un telón de acero, la propia situación no está muy lejana.
La confusión como condición del hombre del siglo XXI, abanderado de la democracia, la tolerancia y la libertad, es una constante oculta que revela las tres anteriores como falacias de un discurso político. Acaso sólo un milagro podría hacer de la libertad globalizada el paraíso prometido, pero si es verdad que el reino de los cielos está lleno de pobres de espíritu, tal vez convendría dejar de rezar. Esta novela, como el espejo de Stendhal, demuestra que, en realidad, los últimos serán siempre los últimos.

martes, 6 de julio de 2010

¿Qué significa hacer películas de manera política? por Dmitry Vilensky*

El texto que presentamos a continuación inaugura una serie de trabajos que tienen como finalidad acercarlo a usted amigo lector a aquellos autores que con la fuerza y complejidad de su escritura han contribuido a revolucionar el pensamiento de nuestro tiempo.  
Esperamos que el material seleccionado sea de su agrado e interés, y reiteramos la invitación para que nos escriba y haga llegar sus comentarios y sugerencias a las siguientes direcciones electrónicas:
 oclesis@gmail.com                              oclesis@yahoo.com.mx 
 
Y por supuesto a que visiten nuestro blog:  www.oclesis.blogspot.com
 
La obra ¿Qué significa hacer películas de manera política? de Dmitry Vilensky fue publicado originalmente en Habitar. Cuaderno de Trabajo / Simposio Injerto 2010, pp. 52 - 58. Que lo disfruten...
 
01. VIEJAS CUESTIONES
Todos aquellos que entienden que la estética, la política y la economía forman un nexo vital, creen que el arte puede revelar con particular fuerza los problemas más agudos del desarrollo social. La historia es un enfrentamiento entre distintos grupos que defienden no sólo su derecho de hablar, sino también su visión de futuro. Si queremos continuar con el proyecto político de hoy, primero debemos plantear la vieja pregunta: ¿Quién es el sujeto del desarrollo histórico y del conocimiento?, y después actualizar la simplicidad de la vieja respuesta: “La clase oprimida, y en pie de lucha, en sí misma”, como dijo Benjamin. El arte político contemporáneo se esfuerza por ir acorde con la búsqueda de este sujeto, no con la mítica noción establecida en las revoluciones sociales previas. Como a mediados del siglo XIX, estamos nuevamente obligados a definir lo que será al respecto de este tema. Hoy en día debiésemos hablar de una fidelidad a la vieja respuesta; aunque esto no signifique que cineastas, intelectuales y artistas deban mantener una fe ciega y personal en el actual movimiento anti-capitalista, sino más bien que deberían seguir siendo fieles al espacio de subjetividad que dio lugar a ese movimiento.

Es en este espacio donde podemos afirmar que hacer películas de manera política significa esmerarse por una representación históricamente concreta de la realidad en su desarrollo revolucionario. El artista-cineasta debería descubrirse a sí mismo en el proceso del devenir proletario; debería también utilizar su trabajo para extender el devenir artístico del proletariado, a través de la participación de las masas en las diferentes formas de creatividad. La cuestión, entonces, sigue siendo la misma; se trata de asumir una posición política como artista: ¿De qué lado estás?

02. LA POSICIÓN DEL SUJETO QUE HABLA
La principal diferencia entre el arte del cine-video y el periodismo progresista es que el artista no puede afirmar, inocentemente, que da voz a alguien más. Es siempre el cineasta quien habla. Así pues, enajenar a la realidad a través de un constante dudar del proceso de producción fílmico en sí miso y de las instituciones de poder subyacentes a la producción y distribución, no es algo externo a la organización formal de la película; es parte íntegra de su estructura, un método para realizarla. Una película política no es una película acerca de la política. Es un film que problematiza el privilegio del sujeto que habla, al revelar sus vínculos sociales y de clase.

03. LA NATURALEZA COLECTIVA DE LA REALIZACIÓN CINEMATOGRÁFICA
Hacer cine implica siempre una tarea colectiva. Esto podría ser eclipsado por la personalidad del director, quien moldea su mensaje autoral a partir de la apropiación de los recursos creativos de profesionales y aficionados. La realización de una película política, sin embargo, puede servir como modelo para el pleno desarrollo de las capacidades creativas del colectivo entero, donde cada uno de los participantes funge de igual manera como co-creador. La película política engendra su propio soviet o consejo artístico, un organismo cuya toma de decisiones colectiva confiere legitimidad al discurso estético. Su tarea es comparable a las enfrentadas por las estructuras a favor de una política de auto-gobierno (soviets), que se supone adoptan decisiones concretas al combinar la representación (durante la realización de una película, una tarea en particular sería delegada al equipo de dirección o al equipo de cámara) con la democracia participativa. La delegación surge tras la exhaustiva discusión en conjunto, articulándose así una posición en común.

04. REALISMO
El cine y el video son manifestaciones que se incluyen en la corriente realista en la historia del arte. Las nuevas formas tecnológicas y mediáticas del documentalismo son los últimos avatares en esta línea. Éstas son herederas de la tradición realista en el arte y no se les puede entender sin analizarlas desde esta perspectiva. Desde sus inicios, el realismo asume la tarea de descubrir el significado de la realidad. Esta empresa, sin embargo, es también una labor política.

El documentalismo nos ayuda a replantear el problema de la mímesis, mismo que ha plagado las formas de arte tradicionales como el teatro y la pintura (este replanteamiento se inició con el debate entre Brecht y Lukács), y nos permite abordar el problema de la autenticidad a otro nivel. Como Brecht demostró ya Copn total acierto, la autenticidad no tiene nada que ver con la “simple reflexión fotográfica de la realidad”, la autenticidad se sustenta en la construcción de la obra, pues incluso en el más fiel de los documentales “no hay que esté exento de organización”. La autenticidad, cualidad principal de una obra realista, es siempre una construcción formal; nos permite extraer realidad de las interpretaciones subjetivas autoritarias propuestas por una falsa consciencia.

05. EN BUSCA DE LO TÍPICO
El realismo sucede cuando se describe lo típico y no lo concreto y particular —como es el caso en el mainstream del arte contemporáneo, donde las políticas de identidad son hegemónicas en los modos de representación. Como Engels expresa en su célebre cita, la tarea principal del realismo es “la reproducción veraz de personajes típicos, en circunstancias típicas”. El enfoque tipicalista nos permite plasmar y pensar las problemáticas de la sociedad contemporánea como un sistema integral, saturado de contradicciones y urgido de transformación. Esta perspectiva sobre la realidad es esencialmente cartográfica; rechaza el burgués fetichismo de la diferencia, priorizando en su lugar el reflejo de similitudes en situaciones de opresión, exclusión y resistencia.

06. EL PROBLEMA DE LA FORMA
El realismo tradicional se caracteriza por su contenido. Hoy en día, el problema formal se resuelve no mediante el uso de nuevos y deslumbrantes efectos (eso se lo dejamos a Hollywood), sino construyendo la película de un modo sustancialmente diferente. Esta construcción puede basarse en la cuidadosa investigación de una situación que, por su singularidad histórica, reivindique lo típico o lo universal.

En la actualidad es difícil enumerar los aspectos formales de la película política; sin embargo, podemos definir sus cualidades al negar el lenguaje dominante del arte comercial y el cine. Este lenguaje se basa en la estética de la sensación, la seducción y la intoxicación; es el lenguaje de la fragmentación y el ingenioso montaje que bombardea al espectador con efectos sonoros. Estamos conscientes del atractivo populista de estas estrategias y luchamos, no siempre con éxito, por resistírnosles.

La película política contemporánea es minimalista no por causa de su bajo presupuesto, sino porque asume de manera consciente una reducción: rechaza el enfoque gastronómico. El lenguaje del cine político contemporáneo es el lenguaje de un ascetismo visual conscientemente adoptado. Una vez más, recordemos la conocida preferencia de Godard por los bajos presupuestos. Esto no significa, sin embargo, que el cine político rechace la participación estética y emocional del observador. Dicho rechazo es a veces una seria deficiencia de muchas de las obras contemporáneas. La tradición del cine político ha desarrollado toda una serie de estrategias para ejercer presión ideo-estética; basta con mencionar el efecto de alienación. El cine político es una composición multi-gradual que combina afecciones emocionales con un análisis intelectual total. Paradójicamente, debemos aprender a tocar el corazón del observador sin entretenerle.

07. ENSEÑANDO/APRENDIENDO
La película política contemporánea es un filme que enseña pero, ¿a quién enseña? Por principio abierto a todo público, este cine se enfoca a aquellos quienes ya se han desarrollado políticamente pero buscan la manera de seguir creciendo.

La tarea de las películas políticas (¿quién dijo que sólo puede haber una película?) no se reduce a documentar y agitar; esta tarea se la podemos dejar al periodismo progresista. Si no existe aún lugar para películas así en los medios de comunicación, podemos trazar un camino para ellas en el ámbito cultural.

Pero no confundamos la película política con el arte. El papel de estas películas es, más bien, mostrar la complejidad de la subjetivación política. Cultivar el instinto político significa revelar todas las dificultades y escollos del devenir-político. No significa fingir que todo es simple y que se tiene una respuesta para todo, dejemos esa actitud a los partidos políticos y sindicatos. El método brechtiano de la obra-enseñanza es una vez más relevante, ya que no exige rechazar las estrategias jerárquicas y manipuladoras de los medios de comunicación, y nos insta a incluir prácticas colectivas y participativas al momento de hacer una película para encontrar nuevas soluciones a los callejones sin salida de la vida política. La película política no es simplemente una película de enseñanza, también nos muestra el proceso de aprendizaje en sí mismo.
 
Mtro.  Francisco Hernández Echeverría 
Coordinador Académico
Óclesis : víctimas del artificio

miércoles, 23 de junio de 2010

Miscelánea oclética 2: Monsiváis y el Humor Negro (Entrada Libre)


La risa para Kundera es sinónimo de imbecilidad, de estupidez, de negación a la razón, de retorno a nuestra animalidad. Para Aristóteles la comedia es un género menor pues no cuenta las virtudes del espíritu humano y basa su poética en la tragedia. La narrativa de Kundera pertenece al artificio de la literatura, Aristóteles, en su poética, transita por la obra de arte, como imitación de la realidad.
El domingo desperté claro y feliz con la intensión de mirar el partido de futbol, dos minutos después de recordarme mentalmente la hora del juego, sonó, impertinente y voraz, el timbre del celular de mi novia. Sólo escuché: No manches, qué mala onda. Preocupado pregunté que es lo que había sucedido. Ella respondió, se murió el Monsi.
Todo esto me llevó a pensar en la comicidad, en  Kundera y Aristóteles, en el humor negro de Monsiváis y Bretón. En 1939 en París se publicó Anthologie de l`humour noir, la primera antología de humor negro cuya compilación la realizó André Bretón y están escritores como Kafka, Sade, Poe, Rimbaud, etc. A diferencia de Kundera y Aristóteles, en la antología, se aborda la risa como consecuencia del pensamiento, de la reflexión, como placer estético generado por la catarsis aristotélica que se produce en la contemplación de la obra artística. El humor negro entreteje la risa y la tragedia en las ficciones de todas estas ficciones. Pero cuando la realidad es maquillada por la pluma de un cronista de la calidad de Carlos Monsiváis, no se pude pensar en una comicidad, motivada por la imbecilidad.
Es Verdad que Monsi habló sobre muchos temas, desde literatura hasta las banalidades propias de nuestra sociedad mexicana, cómo olvidar aquellas declaraciones en las que Monsiváis abanderó a Gloria Trevi como una luchadora de las causas femeninas, pero eso sólo son declaraciones y nimiedades, pero la riqueza de su pensamiento además de estar distribuidas en los periódicos más importantes de nuestro País, está en sus libros.
Entrada libre uno de ellos, nos muestra la capacidad de organización de la sociedad mexicana ante las grandes tragedias de San Juanico y el temblor del 85´ no sin imprimir eso humor negro que siempre lo caracterizó.  “Con el terremoto, Dios nos está diciendo: ésta no es tu patria, no creas que tu país es eterno, la única patria que no termina jamás es la del más allá” se lee en una declaración de un sacerdote y compilada por Monsiváis. Sobre San Juanico: “La señora de sociedad va con su peinador y le cuenta  ¿Qué te pareció lo de san Juanico? ¡Qué barbaridad! Si llega a pasar en Las Lomas es una tragedia. Al contar el chiste, nadie se siente obligado a justificarse. Está claro: el choteo vale porque nos divierte”
No queda más que recomendar la lectura de este gran pensador de nuestros tiempos.

Gilberto González

lunes, 21 de junio de 2010

Tardes de lectura: Una ocasión para recordar a Saramago y Monsiváis


Ven y comparte con nosotros tu pasión por la lectura... recordando a dos grandes de la literatura del siglo XX y parte del siglo XXI...

domingo, 16 de mayo de 2010

Oclético: ser parte del artificio




Filosofía Óclesis

Justificación
Somos lo que pensamos que somos. Una enfermedad que nos sana, que nos aglutina en la espiral del principio, entre un mar lineado amodorrado en los vértices que el artificio humano nos deja… Nos reconocemos entes envenenados en la multitud paradójica de nuestro ser, aquí: No escritores. No artistas. No eruditos. Simple manifestación de los que son, porque están siendo. Somos Óclesis, la enfermedad causada por la aglomeración de la gente. “Y volvemos a la infancia de las letras; cuando la palabra era sonoridad sin juicio de por medio”.
Ahora el telón se abre… Un acto, y la brisa nos hace movernos…

Misión
Somos un grupo que conjuga diversas disciplinas artísticas todo bajo un mismo proyecto, con el objetivo de generar espacios idóneos para la difusión cultural y de creación artística, teniendo como rectora a la lengua, imagen primigenia del pensamiento, coexistiendo con la diversidad de criterios.

Visión
Consolidarnos como un ente multicultural, creativo y socialmente responsable, ofreciendo un espacio de difusión artística que sea aprovechado por todos los sectores culturales de nuestro país.

Objetivos
· Consolidar un proyecto editorial abierto a la expresión cultural y artística en el estado de Puebla y otras ciudades de nuestro país.
· Ser un espacio de difusión para los nuevos escritores
· Difundir la obra gráfica de artistas plásticos
· Promover la lectura
· Crear foros de discusión
· Intercambio literario con otros grupos afines.
· Favorecer la libre expresión artística.